Introducción a las Vinotecas Domésticas
Uno de los elementos que un buen amante del vino terminará adquiriendo es una vinoteca. Llegado el momento, necesitaremos una de ellas para mantener nuestros caldos a las temperaturas más apropiadas y evitar su deterioro lo máximo posible. Puesto que no todos tenemos la opción de crear una vinoteca subterránea, es posible hacernos con un armario climatizado o vinoteca doméstica.
La elección de una vinoteca, no es una decisión fácil aunque hay una serie de directrices que debemos tener en cuenta a la hora de elegir, para que suponga el mayor acierto y pueda sernos lo más útil posible.
Si queremos adquirir una vinoteca para ir consumiendo los vinos en la temperatura más adecuada, es suficiente comprar una vinoteca pequeña con una capacidad no muy superior a 10 botellas, donde podremos mantenerlas a la temperatura óptima para el consumo, pero si, por el contrario, también queremos almacenar botellas que no descorcharemos a medio plazo, quizás deberíamos plantearnos la compra de una vinoteca con más capacidad.
Hay una serie de condiciones que debemos tener en cuenta al margen de las características técnicas: rasgos estéticos o físicos, como la ubicación o el tamaño son importantes a la hora de elegir la vinoteca más apropiada.
De hecho, la ubicación es uno de los pilares fundamentales y no deberíamos obviarla si queremos que el funcionamiento de la vinoteca sea el más eficiente. Por ejemplo, debemos evitar que las vibraciones y el ruido provoquen una pérdida de calidad de nuestro vino, por lo que debemos colocarla en una habitación lo más silenciosa posible, y además que no esté encajada o empotrada para que pueda ventilarse de forma correcta. La estética debe tenerse en cuenta aunque no es condición sine qua non para el funcionamiento.
Las condiciones técnicas también son un factor determinante, a la hora de elegir la vinoteca más apropiada. El consumo eléctrico (según el grupo de consumo) o el tipo de alimentación (compresor o semiconductor) son datos que debemos conocer.
Según si el vino es blanco o tinto, se debe consumir a una temperatura diferente. Los blancos deben tomarse a una temperatura aproximada a 9o C y un vino tinto se consume rondando los 16oC. Es por esto que si una persona suele tomar ambas variedades de vino debería optar por una vinoteca con dos temperaturas de conservación.












