“Esperemos que se repita el ciclo y nuestro vino remonte como ave fénix”
El sector bodeguero se dio cita ayer en la bodega de San Ginés, sede del Consejo Regulador del Jerez, para la presentación del tercer volumen de la serie ‘El Jerez, hacedor de cultura’, escrito por la historiadora y bodeguera Carmen Borrego Plá. Este libro ha sido editado por el propio Consejo Regulador con la colaboración de la obra social de Cajasol. De hecho, en el acto estuvieron, además de la autora, el presidente del consejo, Jorge Pascual, y el director general de Cajasol, Juan Salido Freyre y diversos miembros de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras.
Carmen Borrego reconoció que la realización de este tomo, que recoge el período que va desde 1700 hasta 1930, “no ha sido fácil, dada la amplitud y diversidad de las fuentes de información, en muchos casos contradictorias, que nos han obligado a un análisis exhaustivo de las mismas”.
La autora ha utilizado una metodología de carácter multidisciplinar, “poniendo especial énfasis en lo cultural porque, desde hace algún tiempo y desde muchos foros, se nos habla de cultura sin tener mucha idea de ella y se están despreciando determinados rasgos que son populares, no populacheros, locales que no localistas y mayoritarios, que no vulgares”.
En cuanto a la estructura, se compone de dos grandes bloques temáticos, que tendrían como bóvedas temporales, la primera todo el XVIII y la segunda, en su caso, todo el XIX y los treinta primeros años del siglo XX, momento en el que se creará el Consejo Regulador de Denominación, “cuya historia tal vez en un futuro sea objeto de estudio, aunque esto ya estaría fuera de nuestra obra”.
La primera parte lleva por título Nuevos Rumbos, “porque realmente la España y el jerez van a entrar en un universo nuevo: nueva dinastía, la borbónica, nueva mentalidad -más moderna-y nuevo pantalán portuario, Cádiz, abierto al Atlántico y por tanto, mas amplio y cómodo que el sevillano, que comienza un sueño de años a orillas del Guadalquivir demasiado azolvado, para los navíos de alto bordo”.
Estos “años dorados” van a terminar, dando paso a una de las secuencias temporales con mas variantes y que van a conformar la segunda parte del trabajo, que se titula Ave Fénix. En las páginas de esta parte se reflejan liberalismos radicales, desamortizaciones, descalabros políticos, agrícolas -con la filoxera-, fortísimas controversias en el tema laboral, entre empresarios y obreros. “Pero también serán los años -explicó Carmen Borrego- en los que se levantará la agroindustria, desterrándose así uno de los muchos tópicos de esta zona. Porque siempre se habría creído que la industria del XIX era la catalana; sin embargo, aquí se van a dar los preceptivos perfiles industriales, sólo que se cambiará la chimenea por la cepa. Y esto va a ser hasta tal punto que, en 1850, el 61% de las exportaciones nacionales eran de vino y similares de nuestra zona”.
En cuanto a las conclusiones que le han provocado este tercer volumen, Carmen Borrego recordó que “los vinos peculiares, los vinos mágicos, no se dan por generación espontánea en cualquier parte. No le demos mas vueltas: Sólo se producen en algunas zonas y Jerez es una de ellas. De ahí que nos consideremos, pues, guardianes de una cultura milenaria -empezaría ya con los fenicios- y que esto debe ser asumido, explicado y defendido ante las tentaciones de la competencia”.
También reconoció que “al tener un producto único e inimitable, es muy posible que nos podamos enfrentar a esa especie de tumultuosa tormenta que se nos viene encima y que se llama globalización. Nosotros, por nuestra parte, hemos cumplido con la obligación a la que nos comprometimos, pero esta obligación tiene que servir para una nueva promoción del jerez, porque si algo no se conoce, no puede amarse y si no se ama, mal podrá defenderse y venderse en cualquier tipo de foro. Esperemos que vuelva a repetirse la ya tradicional trayectoria cíclica y que nuestro vino remonte como la mitológica ave fénix de la que antes hablábamos”.












