Vino a flor de piel
El culto al vino en ocasiones nos deja perplejos, algunas personas lo entienden como una forma de vida y así lo aplican.
El caso de Daniel Sobolevskiy es cuanto menos, curioso.
El personaje en cuestión lo resume claramente: “Tal vez es un poco loco, pero yo soy un amante del vino”, por esta razón se hizo tatuar en un brazo la etiqueta de una botella de Château Petrus. Así luce con orgullo en su brazo izquierdo el símbolo de una de las marcas más poderosas y exclusivas del mercado del vino.
El tatuaje se realizó a lo largo de varias semanas y dio como resultado lo que podemos ver en la imagen, una copia perfecta de la etiqueta de este conocido vino proveniente de Pomerol.
Pero si hay algo más curioso aún es que, aunque Daniel se considere seguidor de este vino, no lo tiene como su preferido. En realidad prefiere otras marcas, como el Château Lafite Rothschild, pero comentó en una entrevista que la elección de la etiqueta fue más por razones estéticas que por razones relacionadas con la enología.
Sin duda un perfil distinto de consumidor de vino, que lleva su gusto a flor de piel.











